Pero atentos, no olvidemos al radiador.
Ese terciopelo que te cubre, esa piel suave y clara. Como aprietas tu cuerpo, estremeciendo el aire, contra el mío. Ese cuello que tenso y alerta tiembla al ritmo de mi respiración y tus suspiros. El ligero movimiento de tus caderas, el roce, la fricción.
Pero atentos, no olvidemos al radiador.
Lluvia de besos. Tus manos que se deslizan por mi espalda, tensas engarzadas con mi cuerpo, arañandolo. Mis dedos, jugando con tu pelo, deslizados sobre tus senos. Se huele a sudor en el ambiente, huele bien.
Pero atentos, no olvidemos al radiador.
Ese radiador, ese, es el único que ha visto junto a mi lo que sería nuestro amor. Por eso, atentos, no olvidemos al radiador.
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