Cogidos de la mano, caminando sin preocupación por las praderas llenas de margaritas. Paso tras paso, latido tras pulso, el tiempo pasa y poco a poco nos fundimos en nuestras miradas. Ese brillo en tus ojos verdes que tanto resalta siempre y al final ese beso que espero a diario.
Así despierto cada mañana de mis sueños.
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