El cabello que cae por tu cara, culpando a la gravedad y dejándote tan hermosa como siempre. Oscuro, liso, corto, rebelde. Cubriendo tus ojos brillantes y llenos de energía, de luz, de sentimientos, con esas pestañas largas y esas cejas finas y definidas. Tu nariz redonda y graciosa cubierta por tenue manto de pecas dispersas. Esos labios sonrosados, agrietados, fuertes, sensuales jugando con tu lengua, creando esa sonrisa que abre paso a tus hoyuelos.
Un cuello liso, tenso, marcado, desde donde deslizar mis dedos hasta tus hombros. Un paseo por tu piel clara y peculiarmente bella. Esas curvas producidas por tus músculos que reaccionan al tacto. Unos senos pequeños, con sus pequeñas aureolas. Bajo ellos algunas costillas marcadas bajo la delgada capa de piel y seguido tu vientre. La espalda robusta, preciosa. Con la columna algo marcada, dándole esa forma tan sexy.
Con esa cadera fina y los muslos delgados que realzan la gracia de tu trasero. Unos glúteos redondos y esponjosos, suaves, tiernos. Unas piernas fuertes, largas y delgadas, con los músculos marcados y con sus pequeñas imperfecciones creadas por el paso del tiempo. Tus lindos y pequeños pies.
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